Hoy nadie lo recuerda pero el Festival de Woodstock se realizó en USA en medio de una pandemia

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La del Covid-19 no es la primera pandemia, y probablemente tampoco la última que se registre en los Estados Unidos.

Además de la famosa Gripe Española, hubo otra epidemia de gripe mortal en los Estados Unidos a mediados del siglo pasado. Se conoció como la Gripe de de Hong Kong.

¿Qué pasó entonces? El contraste entre 1968 y 2020 no podría ser más sorprendente.

La gripe se propagó desde Hong Kong a los Estados Unidos, llegó en diciembre de 1968 y alcanzó su punto máximo un año después.  Se estima que mató a 100.000 personas en los Estados Unidos, la mayoría de ellas mayores de 65 años, y a un millón en todo el mundo.

Este virus en los EE.UU. llegó en dos grandes olas estacionales en los meses de invierno. El Festival de Woodstock  se realizó en agosto del 69. Ni los organizadores de Woodstock ni sus participantes (quienes no formaban parte de la población más vulnerable) pensaron en ello en enero, cuando se planeó.

Jeffrey A. Tucker es el Director Editorial del Instituto Americano de Investigación Económica, recuerda en un artículo sobre el tema, que la esperanza de vida en los EE.UU. en aquellos días era de 70 años, mientras que hoy en día es de 78.

“La población era de 200 millones en comparación con los 328 millones de hoy. También era una población más saludable con baja obesidad. Si fuera posible extrapolar los datos de muerte basados en la población y la demografía, podríamos estar viendo un cuarto de millón de muertes hoy en día por este virus. Así que en términos de letalidad, fue tan mortal y aterrador como el COVID-19, si no más, aunque tendremos que esperar para ver”, escribe.

Según escribe Nathaniel L. Moir en Interés Nacional “En 1968/69, la pandemia de H3N2 mató más individuos en los EE.UU. que el número total combinado de muertes americanas durante las guerras de Vietnam y Corea”.

Y, como en el caso actual la pandemia causó estragos especialmente entre los  estadounidenses mayores de 52 años.

Recuerda Tucker  que nada se cerró a la fuerza. La mayoría de las escuelas permanecieron abiertas. Los negocios también lo hicieron.

“Podrías ir al cine. Podías ir a bares y restaurantes. John Fund tiene un amigo que dice haber asistido a un concierto de Grateful Dead. De hecho, la gente no recuerda ni sabe que el famoso concierto de Woodstock de agosto de 1969, planeado en enero durante el peor período de muerte, en realidad ocurrió durante una mortal pandemia de gripe americana que sólo alcanzó su punto máximo a nivel mundial seis meses después. No se pensó en el virus que, como el nuestro hoy en día, era peligroso sobre todo para un grupo demográfico que no asistía a los conciertos”, puntualiza Jeffrey A. Tucker.

En 23 estados se enfrentaron al cierre de escuelas y universidades pero esto se debió al ausentismo. Para Tucker esto “subraya aún más lo consciente que estaba la gente en el momento de la enfermedad; la práctica de permanecer abierto fue una elección deliberada”.

Sostiene en su artículo que los mercados bursátiles no se desplomaron a causa de la gripe. El Congreso no aprobó ninguna legislación. La Reserva Federal no hizo nada. Ni un solo gobernador actuó para imponer el distanciamiento social, el aplanamiento de la curva (aunque cientos de miles de personas fueron hospitalizadas), o la prohibición de las multitudes.

“Ninguna madre fue arrestada por llevar a sus hijos a otros hogares. Ningún surfista fue arrestado. No se cerraron las guarderías a pesar de que hubo más muertes infantiles con este virus que la que estamos experimentando ahora. No hubo suicidios, ni desempleo, ni sobredosis de drogas atribuibles a la gripe”, agrega.

Los medios de comunicación cubrieron la pandemia pero nunca se convirtió en un gran problema. Cita como ejemplo que lo que escribe Bojan Pancevski en el Wall Street Journal. “En 1968-70, los medios de comunicación dedicaron una atención superficial al virus mientras  se enfocaban en otros acontecimientos como el alunizaje y la guerra de Vietnam, y la agitación cultural de los movimientos de derechos civiles, las protestas estudiantiles y la revolución sexual”.

Sostiene el autor que las únicas medidas que los gobiernos tomaron fueron recoger datos, vigilar y esperar, fomentar las pruebas y las vacunas, y así sucesivamente. “La comunidad médica asumió la responsabilidad principal de la mitigación de la enfermedad, como era de esperar. Se asumió ampliamente que las enfermedades requieren respuestas médicas y no políticas“, apunta Tucker.

Al tiempo que aclara que no es que tuviéramos gobiernos que no estuvieran dispuestos a intervenir en otros asuntos. “Tuvimos la guerra de Vietnam, el bienestar social, la vivienda pública, la renovación urbana, y el surgimiento de Medicare y Medicaid. Tuvimos un presidente que juró curar toda la pobreza, el analfabetismo y las enfermedades. El gobierno fue tan intervencionista como nunca antes en la historia. Pero por alguna razón, no se pensó en los cierres”.

Lo que plantea la pregunta: ¿por qué era esto diferente? Estaremos tratando de averiguarlo durante décadas.

Si se hubieran usado los cierres gubernamentales entonces como se usan ahora, Woodstock (que cambió la música para siempre y todavía resuena hoy) nunca habría ocurrido. ¿Cuánta prosperidad, cultura, tecnología, etc. están perdiendo en esta calamidad?

Jeffrey A. Tucker es el Director Editorial del Instituto Americano de Investigación Económica. Es autor de muchos miles de artículos en la prensa académica y popular y de ocho libros en 5 idiomas, el más reciente The Market Loves You. También es el editor de The Best of Mises. Habla ampliamente sobre temas de economía, tecnología, filosofía social y cultura.

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