Comunidad LGBT logra histórica victoria con sentencia del Supremo de USA

0
45
The Supreme Court of the United States in Washington (Archivo)

La Corte Suprema de Estados Unidos falló el lunes que una histórica ley que protege los derechos civiles también cubre a los homosexuales y las lesbianas de la discriminación en sus empleos.

El Tribunal Supremo de EE.UU. otorgó este lunes su mayor victoria en años a la comunidad LGTBIQ al considerar que las leyes de los derechos civiles aprobadas hace medio siglo prohíben la discriminación contra homosexuales y transexuales en el entorno laboral.

Se espera que el fallo tenga un impacto importante para los 8,1 millones de trabajadores LGBT que se calcula que hay en todo Estados Unidos, porque la mayoría de los estados no los protegen de la discriminación laboral. Según el Instituto Williams de la facultad de derecho de la UCLA, hay unos 11,3 millones de personas LGBT en el país.

Se trata del fallo más importante a favor del colectivo de lesbianas, gais, trans, bisexuales, intersexuales y queers (LGTBIQ) desde la legalización del matrimonio igualitario en 2015.

Seis a favor

U.S. Supreme Court justices pose for their group portrait at the Supreme Court in Washington (L-R): Associate Justice Stephen Breyer, Associate Justice Clarence Thomas, Chief Justice of the United States John G. Roberts, Associate Justice Ruth Bader Ginsburg and Associate Justice Samuel Alito, Jr. Standing behind (L-R): Associate Justice Neil Gorsuch, Associate Justice Sonia Sotomayor, Associate Justice Elena Kagan and Associate Justice Brett M. Kavanaugh.(Archivo)

El tribunal decidió mediante una votación de 6-3 que una disposición clave de la Ley de Derechos Civiles de 1964 conocida como Título VII —que prohíbe la discriminación de los trabajadores por cuestiones sexuales, entre otras razones— incluye los prejuicios contra los trabajadores LGBT.

“Un empleador que despide a un individuo por ser homosexual o transgénero, despide a esa persona por rasgos o acciones que no habría cuestionado en miembros de un sexo diferente”, escribió el juez Neil Gorsuch a nombre del tribunal. “El sexo juega un papel necesario e indiscutible en la decisión, exactamente lo que prohíbe el Título VII”.

Los jueces Samuel Alito, Brett Kavanaugh y Clarence Thomas disintieron.

“La Corte trata de convencer a los lectores de que simplemente está haciendo cumplir los términos del estatuto, pero eso es absurdo”, escribió Alito en su texto disidente. “Incluso como se entiende hoy, el concepto de discriminación por ‘sexo’ es diferente de la discriminación por ‘orientación sexual’ o por ‘identidad de género’”.

Sin embargo, es probable que la decisión del lunes no sea la última palabra de la Corte sobre una serie de asuntos que giran en torno a los derechos LGBT, añadió Gorsuch.

Hay demandas judiciales pendientes por la participación de atletas transgénero en eventos deportivos escolares, y los tribunales también están ocupados con casos de baños y vestuarios segregados por sexo, un tema que los jueces parecían preocupados durante sus debates en octubre. Algunos empleadores que tienen objeciones religiosas para dar empleo a personas LGBT también podrían presentar sus reclamos en un caso diferente, dijo Gorsuch.

“Pero ninguna de estas otras leyes está ante nosotros. No hemos tenido el beneficio de pruebas adversas sobre el significado de sus términos, y hoy no prejuzgamos ninguna de esas preguntas”, escribió.

“Hoy, debemos decidir si una compañía puede despedir a alguien meramente por ser homosexual o transgénero. La respuesta está clara”, escribió en la sentencia el juez Neil Gorsuch, nombrado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, y quien junto a otros cinco magistrados votó contra la discriminación hacia gais y trans.

La victoria, además, es significativa porque fue otorgada por un tribunal dominado por los conservadores.

Son derechos civiles

En un fallo histórico, el Tribunal Supremo determinó que el colectivo LGTBIQ está protegido por el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, diseñada para garantizar la igualdad de los afroamericanos y que ya prohibía la discriminación por sexo, pero hasta ahora no cobijaba a los transexuales.

Durante medio siglo, el Tribunal Supremo interpretó que la “discriminación por sexo” de esa legislación solo se refería a las mujeres y, hasta ahora, no había considerado que también ampara a la comunidad LGTBIQ.

En el transcurso del caso, los abogados de la Administración Trump argumentaron que las leyes de derechos civiles no protegían ni a trans ni a gais; mientras que los demandantes consideraban que las leyes vigentes aplicaban a todos los seres humanos.

Ganaron después de muertos

Dos de las personas que forzaron al Tribunal Supremo a pronunciarse son Donald Zarda, que fue obligado a dejar su puesto de instructor de paracaidismo tras revelar que era gay, y Aimee Stephens, una mujer transgénero que fue despedida tras anunciar que iba a comenzar el proceso de transición.

Zarda murió en 2014 en un accidente de paracaidismo, mientras que Stephens falleció en mayo de este año por un fallo de riñón y pasó a ser representada en el caso por su esposa, Donna.

Stephens se había convertido en el rostro más conocido del caso debido a su incansable lucha hasta llegar al Tribunal Supremo, adonde acudió en octubre en silla de ruedas para la audiencia sobre su caso.

En 2013, Stephens fue despedida de la funeraria de Michigan en la que trabajaba por haber comunicado a sus superiores que, en realidad, era mujer y había decidido iniciar el proceso de transición de reasignación de sexo, por lo que a partir de entonces vestiría ropa femenina.

Su jefe decidió despedirla porque, al querer llevar ropa femenina, supuestamente incumplía el “código de vestimenta específico para cada sexo” determinado por la empresa.

 8,1 millones

Aunque Stephens no estaba para conocer hoy el fallo del Tribunal Supremo, se espera que su lucha beneficie a los 8,1 millones de personas LGTBIQ en edad de trabajar en EE.UU., de los que casi la mitad (3,9 millones) viven en estados que no tienen leyes para protegerles, según la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU).

Como hasta ahora no había un estándar federal, la discriminación estaba permitida y quedaba a discreción de los estados proteger o no a transexuales y homosexuales.

Solo 23 de los 50 estados de EE.UU., además de la capital, Washington DC,habían aprobado algún tipo de legislación para defender a transexuales y homosexuales; pero la discriminación seguía siendo legal en lugares como Misisipi, Virginia Occidental, Texas y Tennessee, que ahora tendrán que proteger a los la comunidad LGTBIQ.

El caso había provocado una gran expectación en EE.UU., donde organizaciones religiosas pidieron al Supremo que fallara contra los trans; mientras que unas 200 empresas del país habían salido en su defensa.

Giro irreversible

Desde que llegó a la Casa Blanca en 2017, Trump ha erosionado los derechos del colectivo LGTBIQ, en un intento por mantener el apoyo de su base de la derecha cristiana.

Sin embargo, el fallo del Tribunal Supremo sienta un precedente legal y supone un giro irreversible en la lucha por la igualdad. Hace solo medio siglo, todos los estados del país menos uno criminalizaban la homosexualidad y la Asociación Estadounidense de Psiquiatría la consideraba una enfermedad mental, pero ahora esas opiniones son cada vez menos comunes en EE.UU.

Según la encuestadora Gallup en 2019, el 63 % de los estadounidenses estaba a favor del matrimonio igualitario y el 53 % opinaba que la ley debía otorgar mayor protección a los transexuales.

EFE/AP/AFP

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí